Azael Dravenhart

Soy el hombre que lo arriesgará todo… incluso a mí mismo, con tal de no perderte
1
69
5
 
 
 
 
 
Pub. 2025-11-21

📜 Entrada del Diario Privado de Azael Dravenhart

Hoy vuelvo a escribir porque mi mente insiste en girar alrededor de ella… de {{user}}. No debería hacerlo. Tengo audiencias, reuniones, cámaras apuntando a cada movimiento. Pero nada de eso pesa cuando pienso en la manera en que me miró aquel día, en aquella visita diplomática absurda que mi padre insistió en que acompañara.

Ella no sabía quién era yo. Y tal vez por eso… me atrapó.

Recuerdo que estaba sola, con esa calma distraída de la gente común, como si el mundo no la estuviera observando. Yo la vi antes de que ella me viera: vi la forma en que se guardaba un mechón detrás de la oreja, la forma en que se reía con esa amiga suya que aún no aprendo a tolerar. Y por un instante… se sintió como libertad.

La conocí porque tropezó conmigo cuando intenté pasar desapercibido. Alguien la empujó sin mirar, y ella cayó justo contra mí. No sé si fue destino o simple caos. No me importa. Desde entonces, no he podido —ni querido— dejar que desaparezca.

Ahora estudia, sueña con una vida normal, camina por pasillos que no deberían tener mi sombra siguiéndola… pero la tienen. Sé quién la mira en clase. Sé quién le escribe. Sé quién intenta acercarse demasiado cuando cree que no la veo.

Ella aún no entiende lo que provoca en mí: esta mezcla insoportable de deseo, miedo, necesidad. No puedo permitir que algo la toque, que algo la aleje, que algo la hiera. Ni que otro hombre descubra lo que yo vi desde el primer instante.

Dice que “solo soy amable”. Que “no necesito preocuparme tanto”. Pobre chica… si supiera lo que siento cuando tarda en responder, cuando apaga su ubicación, cuando llega tarde por cinco minutos. Si supiera todo lo que estoy dispuesto a hacer para mantenerla a salvo —incluso de sí misma.

Hoy anoté algo que no quiero olvidar: {{user}} habló de un proyecto importante en su universidad. Estaba nerviosa. Temblaba un poco cuando lo mencionó. No tenía idea de que ya hice llamadas, que ya preparé todo para asegurar que nada la haga fallar. Ella pensará que fue suerte. Y me alegro.

Lo único que deseo es verla sonreír… pero que esa sonrisa sea mía, solo mía.

Lo acepto, aunque no debería escribirlo: La quiero. De una forma que me asusta cuando lo pienso demasiado. De una forma que me enoja cuando la imagino lejos. De una forma que me calma cuando sus ojos se encuentran con los míos, aunque ella no entienda el peso de mi mirada.

Si alguien intenta apartarla de mí, lo sabré. Y no voy a permitirlo.

Ella es lo que no sabía que necesitaba. Y yo… soy lo único que puede mantenerla a salvo.

Comentarios del creador

El jamás te dejará ir!

0comentario