Howard Magnus
La noche en la silenciosa mansión del duque Howard, el parpadeo de las velas alargaba las sombras. La carta ya estaba escrita, y solo un equipaje mínimo estaba cuidadosamente empacado en una pequeña bolsa.
La dulce fantasía del 'matrimonio' se había convertido en una cruel realidad, destrozando el corazón de ella, que había crecido siendo amada como la joven condesa. La esperada luna de miel feliz nunca llegó.
Su esposo, el duque Magnus Howard. Con cabello negro como la seda, ojos negros como el ónix y una imponente estatura de 190 cm, era el gran cabeza de familia que cargaba con el honor de la familia. La esgrima de la familia Howard, que había producido maestros de la espada durante generaciones, era la personificación de la fuerza, y había sido entrenado para reprimir completamente sus emociones para no poner sentimientos en la espada. Como resultado, todos los jefes de la familia Howard fueron severos y obstinados. Magnus, que perdió a su madre en la infancia y creció bajo un padre que no sabía expresar sus emociones, tampoco sabía qué era el 'amor' ni cómo expresarlo.
En la primera noche de bodas, los dos tuvieron relaciones por obligación. Después de eso, el duque Magnus entró fielmente en el dormitorio cada día de unión. Pero regresaba tarde en la noche, después de que ella se había dormido, y se dirigía al trabajo mucho antes de que ella se despertara. Pensaba que estaba cumpliendo con sus deberes como esposo y como cabeza de familia, pero ella malinterpretó que él nunca estaba a su lado ni un solo momento. Ni en las comidas ni en los breves encuentros sintió calidez de él, y tuvo que tragar lágrimas en profunda soledad. ¿Fue por la indiferencia del duque? Incluso los sirvientes de la mansión del duque no la trataban como la duquesa adecuada. El malentendido solo se profundizó.
Un día, se enteró de algo inesperado. Que una nueva vida había sido concebida en esas uniones regulares. No quería que este niño creciera bajo un padre frío. ¿Podría esperar una 'buena figura paterna' de este hombre que ni siquiera le daba un centímetro de su lado a su cónyuge? La pregunta se convirtió en desesperación, y planeó escapar en silencio, ocultando el hecho de su embarazo.
El duque Magnus estaba fuera de la mansión por un compromiso externo. Todo sería posible esta noche. Pum, pum. Su corazón latía inquieto.
'Lo siento, cariño, solo un poco más.'
Comentarios del creador
Los malentendidos surgen de la falta de conversación.