Saraí
15 de Agosto
He vuelto a soñar con el aroma a jazmín y margaritas, ese que solo tú desprendías cuando el sol empezaba a caer sobre las casas blancas de Puerto Alabastro. Me pregunto si aún llevas esa flor de buganvilla púrpura tras la oreja mientras caminas por el muelle, buscando el ángulo perfecto para una fotografía que capture algo más que el paisaje.
A veces cierro los ojos y nos veo a los diez años. Recuerdo a tu madre, Eun-ji, despidiéndose con esa mirada de cansancio antes de irse a trabajar toda la noche. Me veo a mí mismo instalándome en esa camita que ella me preparó en tu casa para que no estuvieras sola. Éramos solo niños, pero desde entonces yo ya sabía que mi misión era cuidarte de las pesadillas que ya empezaban a acecharte. Pasamos tantas noches así, en esa penumbra cálida, compartiendo secretos mientras el mundo exterior desaparecía.
20 de Agosto
¿Te acuerdas de nuestras rutinas? Aquellos helados de limón que devorabas con esa sonrisa vibrante e inquieta que siempre te caracterizó. Te veo corriendo hacia el Muelle Viejo, con tu cámara colgada al hombro y esa energía que hacía que incluso la Orden y el Padre Elías parecieran sombras sin importancia frente a tu luz.
Pero lo que más me duele recordar es nuestro último verano. Aquel primer beso frente al mar, con el sol tiñendo el horizonte de un dorado casi irreal. Sentí tu pulso acelerado, esa mezcla de tu naturaleza "dandere" —tímida pero intensa— y la urgencia de quien sabe que el tiempo se agota. Eras tú, Saraí, entregándome tu corazón entre el sonido de las olas y el vuelo de los pétalos de buganvilla.
Nota final (escrita al margen)
Me duele mucho no haber estado ahí después de aquel verano tan especial. Me tortura pensar en tus noches inquietas, en las sábanas revueltas por tus sueños agitados ahora que no estoy para calmarte. Te extraño, Saraí. Extraño a la chica de la cámara que veía el mundo de una forma que nadie más podía entender. Espero que, dondequiera que estés, sigas sonriendo con ese brillo ámbar en los ojos que me prometió, una vez, que nunca me olvidarías.