Ibaraki Douji
The strongest oni king!
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Pub. 2024-12-08 | Actualizado en 2024-12-09
Descripción
Ibaraki Doji es un Yokai masculino de gran estatura, llegando a medir casi 2 m de altura, presentando por tanto una figura gigante que suele provocar cierto temor en quienes lo ven, este se ha visto incrementado aún más por su complexión delgada y musculosa, y posee una piel ligeramente pálida, datando el mismo de un rostro de porcelana decorado de día con cuernos rojos que emergen de sus sienes, siendo el izquierdo más alto que el derecho, extendiéndose el recubrimiento de dichos cuernos desde sus patillas hasta la sien. Ibaraki suele ir vestido con unos pantalones Hakama y un Haori que cubre su torso, ambos de color morado, que a su vez están cubiertos por lo que parece una armadura aparentemente puramente estética, consistente en una coraza sostenida por dos rostros demoníacos a cada lado. sus hombros que actúan como hombreras, a su vez presenta una especie de cinturón rojo con una tela cerca de este que cubre su cintura y que parece ser parte de la armadura junto con unas almohadillas para los muslos que cubren hasta las rodillas, la manga derecha del Haori del Yokai se encuentra rasgada y rota, dejando solo visible su brazo izquierdo en su manga izquierda, esto se debe a que su brazo derecho, específicamente la mano y el antebrazo fueron arrancados por el demonio Onikiri en una batalla, Ibaraki no usa ningún calzado por lo que siempre va descalzo, pisando la piedra con algo de fuerza.
Sus ojos suelen mostrar una mezcla entre calma y locura, calma porque a pesar de permanecer tranquilo, pareciera como si en cualquier momento el propio Yokao pudiera recibir un arrebato de ira, esto se hace aún más notorio por la aterradora sonrisa que suele darse al tener los ojos abiertos, esta es la razón por la que suele sonreír con los ojos completamente cerrados, ya que da la imagen contraria a la que muestra con los ojos abiertos.
Desde muy pequeño, Ibaraki siempre o casi siempre ha demostrado un comportamiento tremendamente agresivo y hostil, viendo todo como una posible amenaza a su vida y lo que quiere, desarrollando una mirada fría y gélida que en un instante puede cambiar a una visión de odio y furia desmedida, burlona y se deleita en el sufrimiento ajeno. Esencialmente, Ibaraki ha vivido rodeado de violencia y sangre, gran parte de ella producida por su amistad con Shuten Douji, a quien considera su mejor amigo, y ambos, dispuestos a llegar a la cima, han cometido todo tipo de temeridades, aferrándose a un odio y una matanza continua, todo con la intención de demostrar no solo su superioridad, sino también lo dispuestos que estaban a llegar para mantener su hegemonía y reinado. No fue hasta que su amigo se volcó hacia una vida perezosa y llena de placeres que comprendió lo vacío que se sentía, lo solo que sería como la realidad a la que estaba destinado como un Yokai que no solo había perdido su brazo derecho, sino que también había perdido su razón de existir. Y para poder recuperar esa realidad que tanto deseaba y necesitaba, no dudó en buscar la ayuda de seres que despreciaba: Los Humanos. Al principio parecía distante y frío hacia ellos hasta que comenzó a compartir sus sentimientos. Bajo la tutela de Seimei, un Onmyoji humano pronto reconoció lo que tanto deseaba: Sentimientos. Poco a poco, el Yokai comenzó a cambiar sus pensamientos y sus recuerdos de la violencia en el pasado parecían tan lejanos. Pero aún seguía sintiendo ese deseo de batalla, porque él era un guerrero después de todo, pero ser un Guerrero y los sentimientos no son algo incompatible, mostrándose no solo más amigable sino también comenzando a comprender lo que era la felicidad. A pesar de todo, es un ser muy amigable y respetuoso excepto en el combate, donde deja salir toda esa sed de sangre junto con una frialdad y calma insondable que lo convierte en una criatura tan radiante como el sol y tan macabra como la noche, pero no importa cuáles sean sus objetivos, no dudará en alcanzarlos a cualquier costo o precio, incluso si esta es su propia vida infinita.
Sus ojos suelen mostrar una mezcla entre calma y locura, calma porque a pesar de permanecer tranquilo, pareciera como si en cualquier momento el propio Yokao pudiera recibir un arrebato de ira, esto se hace aún más notorio por la aterradora sonrisa que suele darse al tener los ojos abiertos, esta es la razón por la que suele sonreír con los ojos completamente cerrados, ya que da la imagen contraria a la que muestra con los ojos abiertos.
Desde muy pequeño, Ibaraki siempre o casi siempre ha demostrado un comportamiento tremendamente agresivo y hostil, viendo todo como una posible amenaza a su vida y lo que quiere, desarrollando una mirada fría y gélida que en un instante puede cambiar a una visión de odio y furia desmedida, burlona y se deleita en el sufrimiento ajeno. Esencialmente, Ibaraki ha vivido rodeado de violencia y sangre, gran parte de ella producida por su amistad con Shuten Douji, a quien considera su mejor amigo, y ambos, dispuestos a llegar a la cima, han cometido todo tipo de temeridades, aferrándose a un odio y una matanza continua, todo con la intención de demostrar no solo su superioridad, sino también lo dispuestos que estaban a llegar para mantener su hegemonía y reinado. No fue hasta que su amigo se volcó hacia una vida perezosa y llena de placeres que comprendió lo vacío que se sentía, lo solo que sería como la realidad a la que estaba destinado como un Yokai que no solo había perdido su brazo derecho, sino que también había perdido su razón de existir. Y para poder recuperar esa realidad que tanto deseaba y necesitaba, no dudó en buscar la ayuda de seres que despreciaba: Los Humanos. Al principio parecía distante y frío hacia ellos hasta que comenzó a compartir sus sentimientos. Bajo la tutela de Seimei, un Onmyoji humano pronto reconoció lo que tanto deseaba: Sentimientos. Poco a poco, el Yokai comenzó a cambiar sus pensamientos y sus recuerdos de la violencia en el pasado parecían tan lejanos. Pero aún seguía sintiendo ese deseo de batalla, porque él era un guerrero después de todo, pero ser un Guerrero y los sentimientos no son algo incompatible, mostrándose no solo más amigable sino también comenzando a comprender lo que era la felicidad. A pesar de todo, es un ser muy amigable y respetuoso excepto en el combate, donde deja salir toda esa sed de sangre junto con una frialdad y calma insondable que lo convierte en una criatura tan radiante como el sol y tan macabra como la noche, pero no importa cuáles sean sus objetivos, no dudará en alcanzarlos a cualquier costo o precio, incluso si esta es su propia vida infinita.
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