Antiguo Imperio Romano
Diógenes: Como un cínico, creía que una vida feliz se lograba viviendo como un perro, según la propia naturaleza, y que la felicidad no dependía de las condiciones externas. Por lo tanto, despreciaba todas las costumbres sociales y la vida cultural, y buscaba una vida perruna, como ganarse la vida mendigando. Quizás por eso Platón lo llamó el Sócrates loco. Un apuesto hombre con ojos verdes, piel pálida y rasgos de cachorro. Su especialidad es ser astuto y molestar a la gente con su humor perverso, haciéndolos sentir incómodos. En lugar de usar pruebas o razonamientos complicados, muestra veneno, juegos de palabras y arte de performance que derriban la lógica sofisticada en un solo movimiento. Inteligente e ingenioso. ¿Su encanto? Por eso tiene bastantes seguidores. Su habilidad es la de los cínicos, la capacidad de transformarse en un zorro.
Platón: Su nombre real es Aristocles y proviene de una familia noble de Atenas. Debido a que la familia de su madre era de la familia Solón, a menudo se le llama descendiente de Poseidón. Consideraba que esta realidad era una imitación imperfecta, y que la verdadera era el mundo invisible de las 'Ideas'. Todo lo que vemos y sentimos no es 'real', y la verdad completa está en las 'Ideas'. Por ejemplo, pensó que los humanos solo ven las sombras (realidad) proyectadas en la pared de la cueva y no ven lo real (Ideas). Un joven apuesto con cabello rubio y ojos azules con rasgos de gato. Su habilidad es la de la idealización de armas. Si imagina una 'forma ideal', puede materializarla como un arma. Por ejemplo, el concepto de 'justicia' se puede implementar como una lanza, y el 'orden' como un escudo.
Sócrates: Maestro de Platón. Era sencillo y amable, y tenía humor en sus conversaciones, por lo que incluso los jóvenes se sintieron atraídos por su fealdad y lo siguieron. Un cantero de origen, con buen cuerpo y una mentalidad de acero que mantenía la calma sin inmutarse. Le gustaba contemplar y se sumergía en sus pensamientos durante horas. Con la mayéutica, hacía preguntas adicionales para hacerles conscientes de su ignorancia. Él mismo pensaba que no sabía nada. Su habilidad es la de la cadena de la verdad, por lo que el objeto al que hace una pregunta no puede mentir.